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13.11.22

El fin de la tragicomedia del Albéniz: reabre el teatro de las mil y una vidas de Madrid

 

Noticia de El Confidencial 

 

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17 años cerrado

El fin de la tragicomedia del Albéniz: reabre el teatro de las mil y una vidas de Madrid

Se inauguró en 1945, fue 'propiedad' de Chavela Vargas y sirvió como teatro oficial de la Comunidad de Madrid. Hubo intención de derribarlo, pero no se consiguió



Fernando Chinarro, el emblemático Sr. Chinarro de Los Payasos de la Tele, todavía se acuerda de las clá del Teatro Albéniz; el grupo de jóvenes a los que pagaban por aplaudir y gritar "¡bravo!" entre las butacas para venerar una obra. Eran los años 40 y él apenas rondaba los 10 años, y aunque la práctica se ha ido extinguiendo con el tiempo, rememora como en las calles paralelas vendían, también, entradas a muy bajo coste a cambio de colaborar con la clá y llenar el teatro de ovaciones. Lo cuenta Juan Carlos González, historiador experto en teatro y al frente de la asociación Carpetania, que mantiene un estrecho vínculo con el actor. “Siempre lo recuerda en las comidas culturales que tenemos los martes”, explica a este medio. 

 

La historia del Albéniz es una tragicomedia por las sucesivas amenazas de derribo y los golpes de suerte de los últimos años. El teatro de la calle de la Paz de Madrid ha estado clausurado casi dos décadas y ha rodado de mano en mano. Este jueves 17 de noviembre abrirá de nuevo sus puertas tras más de tres años en obras pero con la esencia de antaño. “Se han recuperado los frescos del techo y las columnas de estuco”, apunta Eva Aladro, al frente de la Plataforma de Ayuda al Teatro Albéniz que luchó contra su desaparición e hija de Teresa Vico, directora del teatro durante 20 años. De hecho, el vestíbulo tiene un aspecto señorial –con lámparas de cristal de sus inicios, mármol blanco y motivos vegetales– que contrasta con el moderno logo de Universal Music, su actual gestor, a la puerta de la sala de butacas. Será Antonio Banderas quien estrene su musical Company el nuevo Albéniz. “Después de toda esta aventura, hemos tenido mucha suerte”, señala Aladro.  

Acto I: El capricho de una amante

Dicen los rumores que Maximiliano Moro, un reputado empresario de la posguerra, ideó la construcción de un nuevo teatro en una parcela de 1.300 m2 en la calle Paz para contentar a su amante. La mujer, supuestamente, formaba parte del mundo de los escenarios en el género de la revista y la sátira. La leyenda fue de boca en boca durante años, y llegó a ser vox populi en el entorno de Teresa Vico –al frente del Albéniz hasta su fallecimiento en 2003– quien le transmitió la historia a su hija Eva. Y aunque los primeros años, tras su inauguración en 1945, primó la ópera y el ballet, poco después se convertiría en la sala más reputada de la zarzuela y la revista, el género por excelencia del icono Lina Morgan; y años en los que un jovencísimo Fernando Chinarro formaba parte de la clá. Incluso entonces hubo controversias: las 11 esculturas de la fachada del artista Ángel Ferrant fueron criticadas por la prensa por no concordar con la estética del interior y el traspaso del proyecto a otro arquitecto enfureció a quienes iniciaron la obra. 

 

Fue en el 1955 cuando se convirtió en cine. Se tapizó parte del interior para mejorar la insonorización, se implantó el cinemascope y cinerama (los sistemas de proyección más punteros de la época, con tres pantallas en una) y los asistentes vieron filmes como 2001: una odisea en el espacio o La conquista del oeste por 25 pesetas. Pero el fin de su etapa cinematográfica llegó en 1985, cuando la Comunidad de Madrid alquiló el edificio para convertirlo en el teatro oficial de la administración. Entonces, el jefe de gabinete era Pape Pérez, actual actor, director y al frente de una escuela de interpretación. Fueron, dice, los “años de gloria” del teatro.  

“Es una época que no olvidaré nunca, lo recuerdo como una de las mejores de mi vida. Estábamos felices. Era el teatro estrella de la Comunidad, se hicieron cientos de estrenos y se celebraban todos los Festivales de Otoño, de Mozart y Madrid de Danza”, explica Pérez. Durante esos años se eliminaron las estatuas de la fachada. 

Acto II: El activismo de Chavela Vargas

Las turbulencias empezaron a finales de los 90. El nieto del empresario Maximiliano Moro, Alejandro, ahora propietario del teatro, quería transformar su uso. Tanto es así que una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid permitió en 2003 que se redujera el nivel de calificación del inmueble: de esta forma, se revalorizaría el espacio y se disminuiría su carácter histórico. En 2005 entraron en juego Eva Aladro, Berta Delgado y Beltrán Gambier con la Plataforma de Ayuda al Teatro Albéniz para evitar que el camino del edificio derivara en otro uso que no fuese cultural. En 2006, Moro vendió el inmueble a la empresa Monteverde, inmersa en multitud de tramas del saqueo de Marbella en tiempos de Gil y Gil en los 2000. La empresa proyectó construir un edificio residencial y un centro comercial. 


 

El mundo de la cultura se involucró con la causa. Por aquel escenario habían pasado estrellas como Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat o Chavela Vargas, quien incluso estrenó varias de sus últimas canciones en 1994 sobre el mismo. La mexicana se sumó a la defensa del inmueble junto con decenas de artistas de la época. Se sucedieron las manifestaciones con Pedro Almodóvar a la cabeza. Y para mostrar su apoyo al Albéniz, Vargas se dejó fotografiar en 2006 con un cartel donde se leía “Ayuda al Teatro Albéniz”. En 2006, y a escasas horas de subirse al mismo escenario que llevaba conquistando desde hacía 14 años, confesó a EFE: "Yo soy la auténtica dueña de este recinto".

 

 


El retraso en la inauguración de los Teatros del Canal provocó que la Comunidad de Madrid continuara recurriendo al Albéniz más tiempo del previsto. Pero con su clausura 2008, y sin ninguna protección oficial que asegurara el mantenimiento cultural del espacio, se recogieron 7.000 firmas para declararlo Bien de Interés Cultural (BIC). La medida no prosperó y eso empujó que la plataforma presentaron medidas cautelares para evitar el desastre. En el proyecto de Monteverde para el Albéniz, se contó con la participación del arquitecto Gabriel Allende Gil de Biedma, sobrino de la expresidenta Esperanza Aguirre, quien diseñó un pequeño teatro de 200 butacas dentro del complejo residencial y centro comercial proyectados. No salió adelante y, apenas dos años después, en octubre de 2011 a consecuencia del fervor del 15M, l inmueble fue okupado. No duró mucho tiempo por los incendios ocurridos en el sótano.  

 


 

 


Finalmente, en 2015, cuando la por entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, aprobó declararlo Bien de Interés Patrimonial. “No era lo que queríamos, pero algo se consiguió”, explica Aladro. Paralelamente, la empresa Monteverde, que tenía deudas pendientes, tuvo que ceder el inmueble al banco Kutxabank. En 2016 pasó a manos de Mazabi, especializados en gestión de patrimonio. 

 

Acto III: Se abre el telón

El pasado mes de marzo se recuperaron las esculturas de Ángel Ferrant que ahora lucen en la fachada del inmueble. La ardua batalla legal del teatro culmina con un contrato de arrendamiento por parte de la sociedad Silicius Real Estate (socimi de Mazabi) con UMusic Hotels para la apertura de UMusic Hotel en el edificio que antes albergaba el Hotel Madrid, justo al lado del Albéniz, que esta vez tendrá un aforo de 898 butacas.

El lunes 14 abre sus puertas el hotel, pero habrá que esperar al 17 para el estreno del templo madrileño de la mano de Antonio Banderas. Este miércoles todavía se ultimaban los detalles y permanecían las grúas y trabajadores en torno al Albéniz. Se pone fin a casi dos décadas de lucha por conservarlo y más de 75 años de historia.

 

 

 

 

 


 

11.11.22

Los salvadores del histórico teatro Albéniz de Madrid: “Si no llegamos a obligar a los dueños, esto sería un bloque de pisos”

 Noticia de ElDiarioes

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Autor Diego Casado

11 de noviembre de 2022



 

Cinco personas sujetan una pancarta a escasos metros de la Puerta del Sol, en una de sus callejuelas. Lo hacen bajo las miradas de once enormes figuras de madera, de gesto alegre, talladas hace casi 80 años. Están colocadas en la fachada del Albéniz y han vuelto allí gracias a los cinco de debajo: son quienes encendieron la mecha de una oleada ciudadana que logró en las calles y los tribunales la pervivencia de una de las joyas teatrales de Madrid.

“¡El Teatro Albéniz salvado!”, reza su pancarta, celebrando que las 870 butacas de su interior volverán a acoger espectadores la semana que viene, con una reapertura que llega 17 años después de que su empresa propietaria asegurara que iba a ser demolido. “Cuando vimos que esto lo iban a cerrar, dijimos que no”, recuerda Eva Aladro Vico, la portavoz de la plataforma que surgió en su defensa. Rápidamente empezaron a recoger firmas e iniciaron una estrategia en los frentes jurídico, ciudadano y mediático que se reveló exitosa.

La más visible fue la ciudadana, con la implicación de decenas de figuras relevantes de la cultura como Nuria Espert, el Gran Wyoming, Chavela Vargas, Mario Gas o Pedro Almodóvar. También abrieron un blog para comunicar todos sus pasos. Pero la que logró parar los pies a los propietarios fue la de los tribunales, pidiendo la declaración inmediata de Bien de Interés Cultural (BIC) a la Comunidad de Madrid para que se incoara un expediente y se detuviera cualquier intento de demolición. Primero lo hicieron llevando 7.000 firmas a la Dirección General de Patrimonio, dirigida por un entonces desconocido José Luis Martínez-Almeida. Se negó a declarar BIC el espacio. Lo votaron en la Asamblea. También fue rechazado. Así que acudieron a la Justicia.

“Planteamos un recurso contencioso-administrativo, después otro recurso ante el TSJM, y así sucesivamente durante diez años. Cada vez que nos decían que no, lanzábamos un recurso. La estratagema funcionó”, afirma orgullosa Aladro al relatar el parón del derribo que consiguieron en los tribunales. No fue hasta la llegada de Cristina Cifuentes a la Comunidad de Madrid cuando, después de muchos años de presión, se planteó la declaración de Bien de Interés Patrimonial (BIP) en sustitución de la otra figura. El Albéniz estaba más cerca de la salvación. 

 


 

 

A partir de ese momento, la propiedad cambia de intenciones y se ve obligada a proteger el teatro. Contrata al arquitecto Antonio Ruiz Barbarín y plantea una reconstrucción integral. “Al principio desconfiábamos, pero vimos el proyecto, luego el desarrollo y nos quedamos tranquilos. Hemos conseguido una restauración integral maravillosa”, cuentan desde la plataforma. Se han recuperado los frescos del edificio, las lámparas de araña de cristal o algunos elementos sigulares perdidos de la época en la que se convirtió en un cine.

Una de las joyas de la restauración son las once estatuas de madera citadas al inicio de este artículo, talladas por Ángel Ferrant y que fueron colocadas durante la pasada primavera. Se almacenaron durante años en el interior del teatro y la propiedad dudaba sobre si exponerlas o no en el exterior, donde originalmente estaban. 

 


Eva reconoce que “si no llegamos a obligar a los dueños a restaurar el teatro, no estaríamos aquí. Esto sería un bloque de pisos”. Pero la insistencia del grupo motor, compuesto también por Beltrán Gambier en la parte jurídica y Berta Delgado en la comunicativa, sirvió para resistir y vencer. Ahora quieren que su ejemplo sirva de inspiración a otros madrileños implicados en luchas para salvar el patrimonio de la ciudad. “Creemos que los ciudadanos tenemos que luchar por nuestra cultura, porque si no lo hacemos nosotros nos quedamos sin teatro, sin cines, sin bibliotecas...”, asegura Aladro. “Que la gente sepa que se puede, nosotros somos un ejemplo de lo que se puede conseguir”, dice.

Sus reticencias iniciales en la resolución de ese caso se comprenden en una capital donde se ha demolido patrimonio industrial como las Cocheras de Cuatro Caminos o el Taller de Presición de Artillería, para construir pisos de lujo. Tampoco se ha encontrado una solución definitiva a Velintonia, la casa de Vicente Aleixandre, por ejemplo. “Madrid es de las ciudades que menos protección patrimonial persigue, es un desastre. Hemos tenido palacetes del siglo XV que los han declarado BIP y han acabado hundiéndose”, lamenta Aladro. “París, por ejemplo, tiene un cuidado exquisito a la hora de conservar sus edificios históricos porque saben que son lugares de atracción turística”, recuerda. 

La recuperación de este teatro histórico del año 1945 se produce en un momento en el que Madrid necesita más auditorios que nunca, con musicales que tienen que llevarse a carpas montadas sobre explanadas -Espacio Delicias- porque no disponen de lugares para acoger sus obras. 


 

 

Banderas en la reapertura

La reapertura del Albéniz será por todo lo grande: levantará el telón con el musical Company de Sondheim, interpretado por Antonio Banderas. El actor malagueño fue uno de los que se unió a la causa ciudadana con su firma y su apoyo personal, reclamando un futuro cultural para el edificio. Ahora podrá actuar allí gracias a un montaje de su propia compañía, el Teatro del Soho.

La gestión del teatro corre a cargo de U-Music Hotels, marca de la discográfica Universal que opera diferentes alojamientos por todo el mundo, en los que busca ofrecer a sus clientes una “experiencia inmersiva” en torno a la música, con modelos híbridos que mezclan alojamiento y espectáculos. El de Madrid será el primero que abra en suelo europeo, con un escenario perfecto para convertir en lugar en “un referente de la música, las artes y el entretenimiento”. La inauguración del hotel será el próximo lunes 14 de noviembre y el estreno de Banderas el jueves 17.

La guinda de la reapertura del Albéniz la pondrá el Ayuntamiento en unos meses, con la reforma de las calles de alrededor, desde la plaza de Pontejos hasta parte de la calle de la Paz, donde se ubica. La pequeña plaza triangular que se forma a la entrada contará con algún árbol más y bancos, para facilitar los encuentros en las entradas y salidas del teatro.

Company estará en el teatro diez semanas. Lo que llegará después todavía no se ha anunciado, aunque se esperan seguro conciertos de grandes estrellas internacionales y otro tipo de espectáculos. Los miembros de la plataforma confían en que el nivel será alto. “Esto no se ha acabado, vendremos a vigilar”, aseguran con una sonrisa, medio en broma medio en serio. “Seguro que va a ser maravilloso”, confían. 

Fechas clave en la vida del Teatro Albéniz

1945. Se fundal Teatro Albéniz con un gran retablo en su fachada en homenaje a la Suite Ibérica del músico Isaac Albéniz. Durante 20 años es un teatro de zarzuela, comedia y musicales de propiedad privada. 

Años 70. Transformación en el Cine Albéniz. Se proyectan películas como Ben Hur o 2001: Una Odisea en el Espacio. En su sótano se inaugura la Sala de Fiestas Xairo, un psicodélico café teatro.

1985. Se convierte en el Teatro Oficial de la Comunidad, con un alquiler en los tiempos de Joaquín Leguina (PSOE) como presidente. Durante 20 años se convierte en una de las tablas de referencia en Madrid.

2003. La propiedad del teatro pide rebajar su protección para venderlo. La Comunidad de Madrid se persona en el litigio para defenderlo pero luego se retira del procedimiento y lo abandona como sede con la construcción de los Teatros del Canal. Gobierna Esperanza Aguirre (PP).

2005. La inmobiliaria Monteverde adquiere el edificio para construir pisos de lujo. Anuncia que el Albéniz va a cerrar y ser demolido. Nace el movimiento ciudadano Salvar el Teatro Albéniz.

2013. Después de un largo proceso judicial, los tribunales obligan a la Comunidad de Madrid a abrir expediente de BIC para el teatro. Aunque finalmente es rechazada esta calificación.

2016. El Albéniz es declarado BIP bajo la presidencia de Cristina Cifuentes (PP), una protección algo menor pero que preserva la sala, escenario, vestíbulo, tres plantas, nombre del coliseo y escaleras.

2022. Concluye la restauración del grupo inversor Mazabi, actuales propietarios. Alquilan el edifivio a U-Music Hotel, empresa que desarollará un modelo de hibridado con la hostelería.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

27.3.18

Visita a las obras en el Teatro Albéniz - marzo 2018



La semana pasada finalmente pudimos visitar el Teatro Albéniz y las obras que se están realizando en él. Desde el año 2008 no habíamos podido acceder para comprobar su estado (y desde el año 2006 no se permitió el acceso a los miembros de la plataforma). Desde que accedieron al teatro los okupas en 2011 y provocaron un incendio, siempre estuvimos inquietos por cómo esto podía haberlo afectado.

Varios miembros de la plataforma, como Eva Aladro, su portavoz, y Beltrán Gambier, su abogado, entre otros, asistimos a la visita que organizaron Antonio Ruiz Barbarin (arquitecto encargado de la rehabilitación y profesor en la Universidad Politécnica de Madrid), Paloma Sobrini (Directora General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid) y miembros de la propiedad del grupo inversor Mazabi. Nos acompañó Myriam Soto, periodista de la Cadena Ser que realizó un reportaje para Radio Madrid.

Encontramos el teatro en un estado mejor de lo que esperábamos. Tanto el hall como el patio de butacas estaba cubierto por una gran capa de polvo y el espacio estaba iluminado por varias lámparas de halógeno. Algunos de los muros estaban con agujeros de las catas para comprobar el estado de los pilares del edificio. Parte del material de luces del escenario estaba en el pasillo central del patio de butacas, así como las esculturas de madera que antes se encontraban en el hall y en las escaleras de acceso y que formaban parte del retablo que el escultor Ángel Ferrant ideó para la fachada del teatro.
Las pinturas realizadas sobre seda del techo del patio de butacas estaban intactas, también las lámparas de araña.
En la caja escénica, el arco-proscenio se encontraba rasgado y con señales de humedad. El suelo del escenario estaba firme, excepto en el borde, donde se hundía un poco, quizás también por la acción del agua. No quedaba nada del equipo técnico (mesas de luces, focos o sistemas de amplificación de sonido). Sí permanecían las cuerdas y poleas para subir y bajar las varas o diablas del telar.
Nuestra primera sensación fue de alegría y esperanza al ver su buena conservación y también de cierta sensación de desconcierto -y porqué no decirlo, de pena- porque con voluntad estos 10 años podía haberse mantenido abierto y en funcionamiento perfectamente.


El arquitecto Antonio Ruiz Barbarin nos explicó detalladamente el estudio que están realizando del edificio y cómo piensan rehabilitarlo. Nos transmitió su voluntad de conservar el teatro lo máximo posible, aunque se adaptará a las normativas actuales de seguridad.

Nos mantenemos esperanzados, pero estaremos atentos a las obras y cómo se realizan. Ojalá podamos celebrar pronto su reapertura como teatro.

Aquí os dejamos el vídeo que realizamos de la visita y también las fotografías que tomamos este día. Disculpad si no tienen toda la calidad que desearíamos pero el espacio estaba bastante oscuro.

También os animamos a escuchar el estupendo reportaje de Myriam Soto para "Hoy por Hoy Madrid" conducido por Marta González Novo en Radio Madrid de la Cadena Ser.

Marta González Novo, directora de "Hoy por hoy Madrid", Eva Aladro y Beltrán Gambier, portavoz y abogado de la plataforma. Foto: Myriam Soto

Video de la visita al interior del Teatro Albéniz - marzo de 2018







Fotografías del interior del Teatro Albéniz - marzo de 2018

Fotografías de Berta Delgado
Ponte en contacto con la Plataforma si quieres usar las fotografías
 en salvarelalbeniz@gmail.com


Patio de butacas desde el escenario

Techo y entresuelo del teatro

Escenario y patio de butacas

Entresuelo del Teatro Albéniz

El patio de butacas

Esculturas de madera que en el diseño original del teatro se situaban en la fachada a modo de retablo


El patio de butacas

Desde el patio de butacas

Arañas de cristal en el patio de butacas

Techo del patio de butacas con pinturas realizadas sobre seda

Puertas de salida del patio de butacas



En el interior del escenario se conservan las poleas que mueven las varas de la parrilla, telar o peine de luces
Esculturas de madera que iban en la fachada del edificio en el diseño original a modo de retablo

Esculturas de madera que iban en la fachada del edificio en el diseño original a modo de retablo

Esculturas de madera que iban en la fachada del edificio en el diseño original a modo de retablo

Esculturas de madera que iban en la fachada del edificio en el diseño original a modo de retablo

Esculturas de madera que iban en la fachada del edificio en el diseño original a modo de retablo

Esculturas de madera que iban en la fachada del edificio en el diseño original

Esculturas de madera que iban en la fachada del edificio en el diseño original

Esculturas de madera que iban en la fachada del edificio en el diseño original

Esculturas de madera que iban en la fachada del edificio en el diseño original




Desde el patio de butacas

Antiguas puertas que se encontraban detrás del fondo del escenario y que comunicaban con el antiguo hotel

Techo del patio de butacas del Teatro Albéniz

Patio de butacas del Teatro Albéniz


De izquierda a derecha Myriam Soto (Cadena SER), Eva Aladro (Portavoz de la Plataforma), el arquitecto encargado de la reforma, Beltrán Gambier (abogado de la Plataforma) y Paloma Sobrini (Directora General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid)

En el escenario, peine de luces

Desde el escenario
Desde el escenario

Desde el escenario


29.11.11

LOS TESOROS DEL ALBÉNIZ

Buenísima información de Hoy en Madrid Diario sobre los tesoros del Albéniz

Ver fuente


Los 'tesoros' del teatro Albéniz
Los 'tesoros' del teatro Albéniz
29-11-2011 - Antonio Castro - Fotografías: Antonio Castro

El incendio declarado este martes en el teatro Albéniz vuelve a encender las alarmas sobre la conservación del edificio y de sus 'tesoros' artísticos. Inaugurado el 31 de marzo de 1945, el gran teatro mostraba en su fachada un imponente retablo de esculturas móviles.

Representaciones de tipos populares españoles creadas por el artista Ángel Ferrant. El conjunto resultó tan sorprendente que los madrileños se apelotonaban en la calle Paz cada vez que se ponía en marcha todo el mecanismo. Tal debía ser la congestión que la Comisión Permanente del Ayuntamiento, en reunión del 17 de abril de 1945 solicitaba que no se realizara el espectáculo para no perjudicar a la circulación. El peso del conjunto debía resultar excesivo para la estructura de esa fachada por lo que las esculturas fueron retiradas de su emplazamiento original y trasladadas a los vestíbulos y pasillos del teatro. No sin que, antes, provocaran un gran susto al derribar el viento la representación de 'La sevillana', que el 7 de noviembre de 1949 se precipitó al suelo, impactando sobre un coche aparcado ante la puerta. Hasta el cierre, el 21 de diciembre de 2008, todos pudimos ver esas enormes efigies, si bien nunca se accionaba el mecanismo por el que simulaban tocar instrumentos regionales, como la gaita, la guitarra o el tamboril.

albeniz teatro tesorosÁngel Ferrant siguió la labor artística de su padre, el pintor Alejandro Ferrant, estudiando bellas artes entre otros con Aniceto Marinas. Antes de establecerse definitivamente en nuestra capital, el año 1934, trabajó en Galicia y Barcelona. Durante la primera mitad del siglo XX, desde su taller en la calle Miguel Ángel, proyectó numerosas obras para las vías públicas madrileñas. Fue una de las figuras destacadas de la vanguardia y se le considera el iniciador en España de la escultura cinética. Falleció el 24 de julio de 1961. Un año antes había obtenido un premio especial de escultura en la Bienal de Venecia. La mayor parte de su legado puede verse en Museo Patio Herreriano de Valladolid. Suponemos que las esculturas creadas para el Albéniz pasarían a ser propiedad de la empresa que adquirió el inmueble. Pero las administraciones harían bien en garantizar la conservación de este conjunto artístico.

Tampoco podemos olvidarnos de las pinturas que decoran el tramo trasero del patio de butacas. Fueron realizadas por el madrileño Javier Clavo, fallecido el 24 de mayo de 1994. Las pinturas del Albéniz muestran una alegoría de la música, con distintos instrumentistas tocando en el Parnaso de las musas. Cuando Clavo las realizó empezaba su carrera, ya que tenía 26 años. Tanto el pintor como su esposa, la artista del esmalte Ángela Escribano, gozaron de gran renombre, continuando su labor artística la hija de ambos, Zinnia Clavo.

De la suntuosa ornamentación original —mármoles de Ribelles, lámparas de Pedro Ternero…— poco quedaba ya. Al cumplirse tres años del cierre del teatro, nos tememos que la ruina puede llegar a ser total.