26.12.07
Una nueva letrada se suma a la causa
Nos complace comunicar a todos los amigos del teatro Albéniz que hace unos días se ha sumado a nuestra lucha, actuando profesionalmente de manera desinteresada (pro bono), la abogada Ana Georgina Guerrero Ron.
Ella colaborará con nuestro letrado, Beltrán Gambier, y con quienes también, desde el plano jurídico nos vienen brindando ayuda desinteresada (los Profesores y Catedráticos de Derecho Administrativo Jesús Prieto de Pedro, Blanca Lozano Cutanda, y Luis Ortega Álvarez).
Nuestra bienvenida y agradecimiento !!
Los amigos del Albéniz
Ella colaborará con nuestro letrado, Beltrán Gambier, y con quienes también, desde el plano jurídico nos vienen brindando ayuda desinteresada (los Profesores y Catedráticos de Derecho Administrativo Jesús Prieto de Pedro, Blanca Lozano Cutanda, y Luis Ortega Álvarez).
Nuestra bienvenida y agradecimiento !!
Los amigos del Albéniz
21.12.07
GRACIAS A:
EL GRAN WYOMING
MARTIRIO
SALA CUARTA `PARED
GLORIA PARRA
TEATRO JOVELLANOS
ROBERTO ÁLVAREZ
PEPE OLIVA
CARLOS CEGARRA
JULIA AMAYA
RAMÓN Y MARIONA
PEPE MUÑOZ
SALVADOR AZNAR, METROPOLIS TEATRO
ARTURO DOSAL
LAURA ALONSO CANO
LUIS JAVIER RODRÍGUEZ
CRISTINA MARINERO
MIRTA NÚÑEZ
ISABEL SAINZ DE ARCE
LUIS MARÍA CURA CLEMENTE
JOSÉ MARÍA CEBALLOS
PEDRO GONZÁLEZ
ALICIA RUIZ
PEDRO LUIS LADRÓN DE GUEVARA
JAVIER DEL REY MORATÓ
CONCHA BUSTO
ENRIQUE CENTENO
HELIO PEDREGAL
JAVIER BAGÁ
PEDRO ZORRILLA
JOSÉ PEÑALVER GUZMÁN
SILVIA EICHELBAUM
JUSTO MARTÑÍNEZ BRAVO
Y ESOS DONANTES ANÓNIMOS QUE SON PIEDRAS ANGULARES DEL TEATRO ALBÉNIZ Y DE LA CULTURA DE MADRID
PLATAFORMA DE AYUDA AL TEATRO ALBÉNIZ: 1320 EUROS DE FONDO PARA LA CAUSA.
MARTIRIO
SALA CUARTA `PARED
GLORIA PARRA
TEATRO JOVELLANOS
ROBERTO ÁLVAREZ
PEPE OLIVA
CARLOS CEGARRA
JULIA AMAYA
RAMÓN Y MARIONA
PEPE MUÑOZ
SALVADOR AZNAR, METROPOLIS TEATRO
ARTURO DOSAL
LAURA ALONSO CANO
LUIS JAVIER RODRÍGUEZ
CRISTINA MARINERO
MIRTA NÚÑEZ
ISABEL SAINZ DE ARCE
LUIS MARÍA CURA CLEMENTE
JOSÉ MARÍA CEBALLOS
PEDRO GONZÁLEZ
ALICIA RUIZ
PEDRO LUIS LADRÓN DE GUEVARA
JAVIER DEL REY MORATÓ
CONCHA BUSTO
ENRIQUE CENTENO
HELIO PEDREGAL
JAVIER BAGÁ
PEDRO ZORRILLA
JOSÉ PEÑALVER GUZMÁN
SILVIA EICHELBAUM
JUSTO MARTÑÍNEZ BRAVO
Y ESOS DONANTES ANÓNIMOS QUE SON PIEDRAS ANGULARES DEL TEATRO ALBÉNIZ Y DE LA CULTURA DE MADRID
PLATAFORMA DE AYUDA AL TEATRO ALBÉNIZ: 1320 EUROS DE FONDO PARA LA CAUSA.
EL AGUINALDO DEL ALBENIZ
Por Alejandro Cabranes Rubio
Jueves 20 de diciembre de 2007. Se aproximan ciertas fechas y la Plataforma del Albeniz no podía dejar de corresponder con el espíritu navideño. Eva Aladro y Beltrán Gambier –acompañados para la ocasión de la procuradora Mercedes Albi- nos han dado la paga extraordinaria. La cesta navideña en vez de incluir los tradicionales jamones de pata negra, y que reciben anualmente quintacolumnistas que reciben prebendas a cambio de expresar opiniones concretas en determinados escritos, nos ha deparado una sorpresa: ni más ni menos que un recurso contencioso administrativo para impedir la demolición del teatro. En la ventanilla del Tribunal Superior de Justicia han depositado un suculento aguinaldo: un enésimo texto jurídico que será rechazado y que, no nos engañemos, servirá para ganar tiempo y decelerar lo inevitable.En efecto, las acusaciones contra una personalidad pública –cuya escalada política se inició tiempo atrás y que agoraba el fin del teatro antes de que el Grupo Monteverde comprara el Albeniz-, la presidenta de la comunidad de Madrid, y los jueces que o bien retiraron la ley que protegía al local o desestimaron dos veces su condición de bien cultural –algo reservado a nuestra amiga “la vecinita”- carecían de toda fuerza probatoria. Había indicios, pruebas circunstanciales que en modo alguno demostraban la culpabilidad de los acusados. Que se sustituyese un viejo teatro por un centro comercial en pleno casco urbano madrileño no sorprendía: era una manifestación más de los tiempos. Que la ley se retirase poco tiempo antes de la operación de contra venta no indica nada. Que los planos del nuevo edificio los diseñase un familiar de una de las cabezas visibles de la Comunidad no implicaba necesariamente que hubiese comisiones y sobornos de por medio. Podría tratarse de un simple negocio, legítimo y sin visos de corrupción en él. Que como consecuencia del lucro se trasladase la vida cultural de la ciudad a la periferia, o que se viesen afectados a las pequeñas tiendas cuya clientela se veía atraída por el Albeniz, sólo podría interpretarse como daños colaterales en los que nuestros representantes políticos no tuvieran responsabilidad alguna. Menos nuestros periodistas que suponemos estaban más pendientes de cubrir un eructo de la infanta Leonor que de recalcar el fin de un centro histórico.En tales circunstancias, no cabe más remedio que sobreseer el caso. No se han presentado documentación, pruebas inculpatorias novedosas y definitivas, ni se han pedido nuevas cosas: no hay argumentos de cuño reciente. Ninguno. Sólo habían siete gatos que violaban el derecho al honor (Artículo 18 del Título I de nuestra Constitución) de unos políticos y empresarios, a los que también denegaban el derecho de asociación (Artículo 22), amparándose en el supuesto de que estos habían ejercido con malos fines el derecho de reunión (Artículo 21) para repartir dividendos y dilapidar el derecho de libertad de expresión (Artículo 20) para aminorar la difusión de sus actividades mediante diversos frentes mediáticos. Sólo son supuestos de culpabilidad que van en contra de la presunción de inocencia. En vez de un recurso contencioso administrativo, podríamos exigir un habeas corpus para los demandados y una detención preventiva de los demandantes.Con esos precedentes de una conducta innoble, basada en la mala fe, sólo cabe esperar una sentencia en firme ante este recurso contencioso administrativo: siglos de ignorancia, difusión de la incultura; proclamación de los grandes centros comerciales como base de la nueva política municipal en relación al turismo, milenios de mercantilismo y masificación de un mismo tipo de productos, homogenización en los consumos, y demolición de las reliquias obsoletas del pasado como el Albeniz. Condenados a lustros de antidemocratización de la cultura por culpa de la proliferación de núcleos de grupos de poder asociados entre sí; la población madrileña ya podía descansar de las enésimas danzas de Alicia Alonso y disponer de otro Corte Inglés a su alcance…Deberíamos quemar el papel del recurso administrativo y depositar las cenizas en los zapatos donde se recogen los regalos de los Reyes de Oriente, que este año en vez de incienso traen globalización del lejano Occidente (Estados Unidos). Afortunadamente no son los únicos regalos. Donantes anónimos han subvencionado a la Plataforma para seguir luchando. Casi siete mil firmas de apoyo los amparan… Hay motivos para seguir. Aunque sea para estar allí el día de la destrucción del Teatro, porque tal vez entonces una vez quemada la aldea la podremos salvar. Y denunciar a las claras. Ese será nuestro aguinaldo. La Comunidad y el Ministerio de Cultura en cambio nos regalarán su pasividad y desidia. Y nosotros le seguiremos interponiendo recursos contenciosos administrativos. Como el de este Jueves 20 de diciembre.
20 de diciembre.
Jueves 20 de diciembre de 2007. Se aproximan ciertas fechas y la Plataforma del Albeniz no podía dejar de corresponder con el espíritu navideño. Eva Aladro y Beltrán Gambier –acompañados para la ocasión de la procuradora Mercedes Albi- nos han dado la paga extraordinaria. La cesta navideña en vez de incluir los tradicionales jamones de pata negra, y que reciben anualmente quintacolumnistas que reciben prebendas a cambio de expresar opiniones concretas en determinados escritos, nos ha deparado una sorpresa: ni más ni menos que un recurso contencioso administrativo para impedir la demolición del teatro. En la ventanilla del Tribunal Superior de Justicia han depositado un suculento aguinaldo: un enésimo texto jurídico que será rechazado y que, no nos engañemos, servirá para ganar tiempo y decelerar lo inevitable.En efecto, las acusaciones contra una personalidad pública –cuya escalada política se inició tiempo atrás y que agoraba el fin del teatro antes de que el Grupo Monteverde comprara el Albeniz-, la presidenta de la comunidad de Madrid, y los jueces que o bien retiraron la ley que protegía al local o desestimaron dos veces su condición de bien cultural –algo reservado a nuestra amiga “la vecinita”- carecían de toda fuerza probatoria. Había indicios, pruebas circunstanciales que en modo alguno demostraban la culpabilidad de los acusados. Que se sustituyese un viejo teatro por un centro comercial en pleno casco urbano madrileño no sorprendía: era una manifestación más de los tiempos. Que la ley se retirase poco tiempo antes de la operación de contra venta no indica nada. Que los planos del nuevo edificio los diseñase un familiar de una de las cabezas visibles de la Comunidad no implicaba necesariamente que hubiese comisiones y sobornos de por medio. Podría tratarse de un simple negocio, legítimo y sin visos de corrupción en él. Que como consecuencia del lucro se trasladase la vida cultural de la ciudad a la periferia, o que se viesen afectados a las pequeñas tiendas cuya clientela se veía atraída por el Albeniz, sólo podría interpretarse como daños colaterales en los que nuestros representantes políticos no tuvieran responsabilidad alguna. Menos nuestros periodistas que suponemos estaban más pendientes de cubrir un eructo de la infanta Leonor que de recalcar el fin de un centro histórico.En tales circunstancias, no cabe más remedio que sobreseer el caso. No se han presentado documentación, pruebas inculpatorias novedosas y definitivas, ni se han pedido nuevas cosas: no hay argumentos de cuño reciente. Ninguno. Sólo habían siete gatos que violaban el derecho al honor (Artículo 18 del Título I de nuestra Constitución) de unos políticos y empresarios, a los que también denegaban el derecho de asociación (Artículo 22), amparándose en el supuesto de que estos habían ejercido con malos fines el derecho de reunión (Artículo 21) para repartir dividendos y dilapidar el derecho de libertad de expresión (Artículo 20) para aminorar la difusión de sus actividades mediante diversos frentes mediáticos. Sólo son supuestos de culpabilidad que van en contra de la presunción de inocencia. En vez de un recurso contencioso administrativo, podríamos exigir un habeas corpus para los demandados y una detención preventiva de los demandantes.Con esos precedentes de una conducta innoble, basada en la mala fe, sólo cabe esperar una sentencia en firme ante este recurso contencioso administrativo: siglos de ignorancia, difusión de la incultura; proclamación de los grandes centros comerciales como base de la nueva política municipal en relación al turismo, milenios de mercantilismo y masificación de un mismo tipo de productos, homogenización en los consumos, y demolición de las reliquias obsoletas del pasado como el Albeniz. Condenados a lustros de antidemocratización de la cultura por culpa de la proliferación de núcleos de grupos de poder asociados entre sí; la población madrileña ya podía descansar de las enésimas danzas de Alicia Alonso y disponer de otro Corte Inglés a su alcance…Deberíamos quemar el papel del recurso administrativo y depositar las cenizas en los zapatos donde se recogen los regalos de los Reyes de Oriente, que este año en vez de incienso traen globalización del lejano Occidente (Estados Unidos). Afortunadamente no son los únicos regalos. Donantes anónimos han subvencionado a la Plataforma para seguir luchando. Casi siete mil firmas de apoyo los amparan… Hay motivos para seguir. Aunque sea para estar allí el día de la destrucción del Teatro, porque tal vez entonces una vez quemada la aldea la podremos salvar. Y denunciar a las claras. Ese será nuestro aguinaldo. La Comunidad y el Ministerio de Cultura en cambio nos regalarán su pasividad y desidia. Y nosotros le seguiremos interponiendo recursos contenciosos administrativos. Como el de este Jueves 20 de diciembre.
20 de diciembre.
19.12.07
Nueva convocatoria
HOla Amigos del Albéniz: hasta el día de hoy se han recaudado 725 euros de personas que han ayudado al teatro. Son las siguientes:
José García Ceballos
Pedro González
Isabel Saiz de Arce
Ramón y Mariona Castillo
Alicia Ruiz
Pedro Luis Ladrón de Guevara
Marta Sansigre
Salvador Aznar
Laura Alonso Cano
Luis Javier Rodríguez
Luis María Cura
Dietrich Grosse
Concha Busto
Javier del Rey Morató
Helio Pedregal
Pedro Zorrilla
José Peñalver Guzmán
Silvia Eichelbaum
Justo Martínez Bravo
Sintinar Producciones
( si no estáis en esta lista puede que aún no haya llegado vuestra transferencia, pero notificádnoslo en estos días al correo de la Plataforma)
ES EMOCIONANTE VER UNA RESPUESTA TAN GENEROSA EN TANTOS AMIGOS DEL ALBÉNIZ. A TODOS MUCHAS GRACIAS POR VUESTRO APOYO EN ESTE MOMENTO TAN CRUCIAL.
EL JUEVES 20 DE DICIEMBRE, A LAS 12 HORAS, FRENTE AL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DE MADRID, calle GENERAL CASTAÑO 1, PRESENTAREMOS ANTE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN EL RECURSO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO Y ACTO SEGUIDO ANTE EL TRIBUNAL.
NOS ACOMPAÑA LA PROCURADORA DOÑA MERCEDES ALBI, NUESTRO LETRADO BELTRÁN GAMBIER, Y POR FAVOR, TODOS LOS QUE QUERÁIS VENIR A HACERNOS COMPAÑÍA Y APOYAR ANTE LOS MEDIOS ESTE ACTO DE FUERZA PARA SALVAR UN TEATRO DE MADRID.
¡¡¡¡¡OS ESPERAMOS!!!!!! PLATAFORMA DE AYUDA AL TEATRO ALBÉNIZ
José García Ceballos
Pedro González
Isabel Saiz de Arce
Ramón y Mariona Castillo
Alicia Ruiz
Pedro Luis Ladrón de Guevara
Marta Sansigre
Salvador Aznar
Laura Alonso Cano
Luis Javier Rodríguez
Luis María Cura
Dietrich Grosse
Concha Busto
Javier del Rey Morató
Helio Pedregal
Pedro Zorrilla
José Peñalver Guzmán
Silvia Eichelbaum
Justo Martínez Bravo
Sintinar Producciones
( si no estáis en esta lista puede que aún no haya llegado vuestra transferencia, pero notificádnoslo en estos días al correo de la Plataforma)
ES EMOCIONANTE VER UNA RESPUESTA TAN GENEROSA EN TANTOS AMIGOS DEL ALBÉNIZ. A TODOS MUCHAS GRACIAS POR VUESTRO APOYO EN ESTE MOMENTO TAN CRUCIAL.
EL JUEVES 20 DE DICIEMBRE, A LAS 12 HORAS, FRENTE AL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DE MADRID, calle GENERAL CASTAÑO 1, PRESENTAREMOS ANTE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN EL RECURSO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO Y ACTO SEGUIDO ANTE EL TRIBUNAL.
NOS ACOMPAÑA LA PROCURADORA DOÑA MERCEDES ALBI, NUESTRO LETRADO BELTRÁN GAMBIER, Y POR FAVOR, TODOS LOS QUE QUERÁIS VENIR A HACERNOS COMPAÑÍA Y APOYAR ANTE LOS MEDIOS ESTE ACTO DE FUERZA PARA SALVAR UN TEATRO DE MADRID.
¡¡¡¡¡OS ESPERAMOS!!!!!! PLATAFORMA DE AYUDA AL TEATRO ALBÉNIZ
10.12.07
LAS TETITAS DE LA VECINITA
LAS TETITAS DE LA VECINITA
La lucha contra la destrucción del patrimonio histórico cultural entró en una nueva fase el jueves 22 de noviembre de 2007. Mientras el presidente de la fundación de Amigos de Vicente Aleixandre, Alejandro Sanz, leía por tercera vez su manifiesto –esta vez en Sol-, acompañado de simpatizantes de esta y causas similares (Caso Albeniz); la prensa prestaba más atención a la defensa del nuevo patrimonio histórico: una modelo, que había ganado el concurso de “las vecinitas de Madrid” en Milano, y que nos saludaba –como si se creyese la Sugar Kane de Con faldas y a lo loco- en bikini desde el escaparate. No llamaba la atención no sólo el hecho en sí, ni siquiera la presencia de periodistas que se veían obligados a cubrir ambos eventos (el de la presentación de la muchacha y la lectura del manifiesto), por temas de proximidad física. Lo más curioso de aquel día consistió en la construcción de un marco escénico memorable para el desarrollo de esos acontecimientos simultáneos en el espacio y en el tiempo. A un extremo de Milano y de los manifestantes se veía un quiosco decorado por la imagen de “la vecinita de Espe” (la tienda de ropa se halla en frente del edificio de la Comunidad de Madrid), muy simbólica: la chavala nos obsequiaba con su glamour y para ello posaba desnuda (o casi desnuda: no me acuerdo), eso sí cubriéndose sus abultados pezones con dos puntas de su larga melena.
De manera improvisada, aquel 22 de noviembre se constituyó un triángulo significativo en el que dos de sus vértices acorralaban al tercero, cortando la baraja mediática a su favor. Los babosos estampando su lengua en el cristal para ver de cerca la viva imagen de la estupidez, la superficialidad de quien creía evocar cierta sensación de glamour, el desprecio a una ciudad en la que el nuevo turismo no vendría atraído por las excelencias de los edificios y las obras de teatro representadas, sino por la silicona esponjosa de la vecinita. El vacío del patrimonio histórico destruido por el Grupo Monteverde y diversas autoridades competentes había sido cubierto. Dos pomelos embutidos en la última línea de moda nos saludaban, dándonos la bienvenida a una era donde la coexistencia había dado paso a la imposición de un único canon cultural. Dos limones a puntos de ser exprimidos por propios y extraños pronto nos harían olvidar el recuerdo dejado en el Albéniz por Xabier Olza, Francisco Vidal, Lidia Otón, Ernesto Arias, Bruno Ciordia, Javier Godino, Asier Etxeandia, Eduardo Mayo, Beatriz Arguello, Jacobo Dicenta, Chema León, Álex García, Víctor Ullate, y tantos otros. El sabor azucarado del zumo extraído de dos enormes naranjas sería nuestro acompañante cada mañana. Nuestro paladar ya no estaba para bebidas más sofisticadas. Teníamos por fin lo que queríamos: que un patrimonio histórico cultural perdurase en el tiempo y en el espacio: el patrimonio de la cursilería, la imbecilidad supina, el mal gusto y lo antiestético. Habían podido –nunca mejor dicho- más dos tetas que dos carretas. Y nosotros en el próximo acto estaremos de nuevo allí, en gallumbos si hace falta… ¿No será tal vez que para defender la antigua noción de patrimonio habrá que usar las estrategias de la nueva? Sin duda, quiera o no, daremos compañía a la vecinita, incluso si se precisa pisándole el terreno de la misma forma que ella lo hizo en el nuestro. ¾ Alejandro Cabranes Rubio.
La lucha contra la destrucción del patrimonio histórico cultural entró en una nueva fase el jueves 22 de noviembre de 2007. Mientras el presidente de la fundación de Amigos de Vicente Aleixandre, Alejandro Sanz, leía por tercera vez su manifiesto –esta vez en Sol-, acompañado de simpatizantes de esta y causas similares (Caso Albeniz); la prensa prestaba más atención a la defensa del nuevo patrimonio histórico: una modelo, que había ganado el concurso de “las vecinitas de Madrid” en Milano, y que nos saludaba –como si se creyese la Sugar Kane de Con faldas y a lo loco- en bikini desde el escaparate. No llamaba la atención no sólo el hecho en sí, ni siquiera la presencia de periodistas que se veían obligados a cubrir ambos eventos (el de la presentación de la muchacha y la lectura del manifiesto), por temas de proximidad física. Lo más curioso de aquel día consistió en la construcción de un marco escénico memorable para el desarrollo de esos acontecimientos simultáneos en el espacio y en el tiempo. A un extremo de Milano y de los manifestantes se veía un quiosco decorado por la imagen de “la vecinita de Espe” (la tienda de ropa se halla en frente del edificio de la Comunidad de Madrid), muy simbólica: la chavala nos obsequiaba con su glamour y para ello posaba desnuda (o casi desnuda: no me acuerdo), eso sí cubriéndose sus abultados pezones con dos puntas de su larga melena.
De manera improvisada, aquel 22 de noviembre se constituyó un triángulo significativo en el que dos de sus vértices acorralaban al tercero, cortando la baraja mediática a su favor. Los babosos estampando su lengua en el cristal para ver de cerca la viva imagen de la estupidez, la superficialidad de quien creía evocar cierta sensación de glamour, el desprecio a una ciudad en la que el nuevo turismo no vendría atraído por las excelencias de los edificios y las obras de teatro representadas, sino por la silicona esponjosa de la vecinita. El vacío del patrimonio histórico destruido por el Grupo Monteverde y diversas autoridades competentes había sido cubierto. Dos pomelos embutidos en la última línea de moda nos saludaban, dándonos la bienvenida a una era donde la coexistencia había dado paso a la imposición de un único canon cultural. Dos limones a puntos de ser exprimidos por propios y extraños pronto nos harían olvidar el recuerdo dejado en el Albéniz por Xabier Olza, Francisco Vidal, Lidia Otón, Ernesto Arias, Bruno Ciordia, Javier Godino, Asier Etxeandia, Eduardo Mayo, Beatriz Arguello, Jacobo Dicenta, Chema León, Álex García, Víctor Ullate, y tantos otros. El sabor azucarado del zumo extraído de dos enormes naranjas sería nuestro acompañante cada mañana. Nuestro paladar ya no estaba para bebidas más sofisticadas. Teníamos por fin lo que queríamos: que un patrimonio histórico cultural perdurase en el tiempo y en el espacio: el patrimonio de la cursilería, la imbecilidad supina, el mal gusto y lo antiestético. Habían podido –nunca mejor dicho- más dos tetas que dos carretas. Y nosotros en el próximo acto estaremos de nuevo allí, en gallumbos si hace falta… ¿No será tal vez que para defender la antigua noción de patrimonio habrá que usar las estrategias de la nueva? Sin duda, quiera o no, daremos compañía a la vecinita, incluso si se precisa pisándole el terreno de la misma forma que ella lo hizo en el nuestro. ¾ Alejandro Cabranes Rubio.
9.12.07
Quieren demoler el teatro del Picadero en Buenos Aires
Noticia publicada hoy en el diario La Nación de Buenos Aires
Ciudades de pobres corazones son aquellas que destruyen lo que las hacen dignas, las que demuelen lo que las hace sentirse orgullosas de sus gestas, de sus símbolos, de aquello que les otorga identidad........................................................................................
Motivados seguramente por sentimientos muy próximos es que en casi cuestión de horas, anteayer por la tarde, se organizó en la puerta del teatro del Picadero un acto de protesta al cual acudieron unas 250 personas -entre vecinos, actores, gente de la cultura y miembros de la ONG Basta de Demoler- para hacer pública su indignación por la inminente destrucción de la sala en la que se desarrolló la demostración teatral más contundente en contra de la última dictadura militar. Aquello se llamó Teatro Abierto. Lo que sucede hoy parece llamarse especulación inmobiliaria e indiferencia por parte del Estado. Muchas de las caras que se concentraron en la puerta de la sala ubicada en el pasaje Enrique Santos Discépolo (ex Rauch) fueron algunos de los que protagonizaron Teatro Abierto, en 1981. Y como en aquella oportunidad, esta vez volvieron a levantar la voz de protesta. Por eso allí estuvieron Cipe Lincovsky, Roberto Mosca, Mirta Busnelli, Pacho O Donnell, Graciela Araujo, Roberto Cossa, Hugo Urquijo, Graciela Duffau, Antonio Birabent, Virginia Lago, Franciso Javier, Roberto Castro, Norberto Gonzalo y Carlos Gorostiza, entre tantos otros, que se pararon frente a los carteles de una obra, cuyo terreno incluye al lote que da hasta la avenida Corrientes. Durante el acto, la organización anunció la presentación de un recurso de amparo con el objetivo de detener la destrucción de un proyecto que parece desconocer los valores patrimoniales y de significación histórica del lugar. Basta de Demoler es una iniciativa de un grupo de vecinos que lucha por la conservación del patrimonio arquitectónico de Buenos Aires. Fueron los mismos que denunciaron la destrucción de un petit-hotel . En este contexto, parece ser que ahora le toca el turno a un teatro (como ya ocurrió con el Odeón). Claro que las salas están protegidas (o deberían estarlo) por la ley 14.800. Esa norma es la que dispuso que si se planea construir en un terreno donde había un teatro, se debía construir otro de similares características. "Estamos vigilando que se cumpla dicha ley -apuntó Santiago Pusso, de Basta de Demolición, a LA NACION-. Por ahora, parece ser que el proyectista, el arquitecto Mario Roberto Alvarez, está haciendo caso omiso a lo que dice dicha norma. Hemos intentado tomar contacto con él, pero no nos atiende." Como lo señaló Busnelli, paradójicamente el arquitecto Alvarez es el mismo que construyó el Teatro San Martín y el sector incendiado del Cervantes. La memoria, en jaque Basta de Demoler está pidiendo al gobierno porteño que se preserve la fachada, en función de su valor arquitectónico y por su carácter emblemático para la actividad teatral, y que construyan una sala similar a la que funcionó en otros tiempos. "A este teatro sólo lo defendemos por presión de los vecinos, de los actores y de la gente de la cultura, porque la especulación inmobiliaria no repara en estas cosas", agregó Pusso. Paralelamente, Héctor Bidonde, quien acaba de dejar su cargo como legislador porteño, presentó el miércoles una declaración ante sus pares que dice que "demoler al Picadero constituiría un atentado cultural". Bidonde, presente en el acto, contó que dicho informe fue votado en la legislatura al otro día por unanimidad. "Para construir, no hace falta demoler" fue otra de las consignas que se hicieron oír. "Teatro Abierto forma parte de nuestro pasado y al pasado hay que mostrarlo, hay que amarlo", apuntó Villanueva Cosse. Si bien la convocatoria contó con una nutrida presencia de la comunidad teatral, no asistió ningún funcionario del gobierno porteño (sea saliente o entrante). A lo sumo, el único que estuvo allí fue Gustavo López, actual presidente del Sistema Nacional de Medios Públicos. El Picadero nació en julio de 1980. Sobre un edificio de una antigua fábrica de bujías diseñado en 1926, los nuevos propietarios tomaron como idea principal la de una carpa de circo. Por su espíritu vocacional e independiente en 1981 fue elegido como sede del ciclo Teatro Abierto, la más contundente manifestación teatral contra la dictadura. Pero la respuesta del aparato opresor no tardó en hacerse oír. El 6 de agosto de ese año tres bombas incendiarias destruyeron por completo a la sala. Rápidamente, Carlos Rottemberg ofreció trasladar la movida al Tabarís. Allí el ciclo pudo continuar alcanzando una repercusión insospechada. Y se convirtió en hito, en marca, en señal de referencia. Lázaro Droznes alquiló la sala en 1986 e instaló allí un estudio de televisión. Adquirió el Picadero, en 1991, y en julio de 2001, la sala reabrió bajo la dirección artística de Hugo Midón. Con un acto que contó con la presencia de funcionarios y teatristas fue una noche de fiesta, recuerdos y homenajes. Pero esa gestión fue un fracaso y la sala cerró al poco tiempo. Desde hace años, el Picadero estuvo cerrado hasta que lo vendieron. Un día, no hace mucho, alguien avisó a la gente de Basta de Demoler que había un cartel de demolición. Y se armó la rueda: fulano llamo a mengano, mengano presentó un recurso de amparo, mientras otro escribía una gacetilla de prensa y otro hacía más llamados y otro presentaba un declaración en la Legislatura y otro escribía unas líneas en un diario y otro prendía un grabador y otro enviaba más e-mails. Así se armó la cadena y el susurro se convirtió en grito: ¿alguien escuchará? Mientras tanto, una duda circulaba la noche del viernes: ¿quién hará cumplir la ley? Alejandro Cruz
Ciudades de pobres corazones son aquellas que destruyen lo que las hacen dignas, las que demuelen lo que las hace sentirse orgullosas de sus gestas, de sus símbolos, de aquello que les otorga identidad........................................................................................
Motivados seguramente por sentimientos muy próximos es que en casi cuestión de horas, anteayer por la tarde, se organizó en la puerta del teatro del Picadero un acto de protesta al cual acudieron unas 250 personas -entre vecinos, actores, gente de la cultura y miembros de la ONG Basta de Demoler- para hacer pública su indignación por la inminente destrucción de la sala en la que se desarrolló la demostración teatral más contundente en contra de la última dictadura militar. Aquello se llamó Teatro Abierto. Lo que sucede hoy parece llamarse especulación inmobiliaria e indiferencia por parte del Estado. Muchas de las caras que se concentraron en la puerta de la sala ubicada en el pasaje Enrique Santos Discépolo (ex Rauch) fueron algunos de los que protagonizaron Teatro Abierto, en 1981. Y como en aquella oportunidad, esta vez volvieron a levantar la voz de protesta. Por eso allí estuvieron Cipe Lincovsky, Roberto Mosca, Mirta Busnelli, Pacho O Donnell, Graciela Araujo, Roberto Cossa, Hugo Urquijo, Graciela Duffau, Antonio Birabent, Virginia Lago, Franciso Javier, Roberto Castro, Norberto Gonzalo y Carlos Gorostiza, entre tantos otros, que se pararon frente a los carteles de una obra, cuyo terreno incluye al lote que da hasta la avenida Corrientes. Durante el acto, la organización anunció la presentación de un recurso de amparo con el objetivo de detener la destrucción de un proyecto que parece desconocer los valores patrimoniales y de significación histórica del lugar. Basta de Demoler es una iniciativa de un grupo de vecinos que lucha por la conservación del patrimonio arquitectónico de Buenos Aires. Fueron los mismos que denunciaron la destrucción de un petit-hotel . En este contexto, parece ser que ahora le toca el turno a un teatro (como ya ocurrió con el Odeón). Claro que las salas están protegidas (o deberían estarlo) por la ley 14.800. Esa norma es la que dispuso que si se planea construir en un terreno donde había un teatro, se debía construir otro de similares características. "Estamos vigilando que se cumpla dicha ley -apuntó Santiago Pusso, de Basta de Demolición, a LA NACION-. Por ahora, parece ser que el proyectista, el arquitecto Mario Roberto Alvarez, está haciendo caso omiso a lo que dice dicha norma. Hemos intentado tomar contacto con él, pero no nos atiende." Como lo señaló Busnelli, paradójicamente el arquitecto Alvarez es el mismo que construyó el Teatro San Martín y el sector incendiado del Cervantes. La memoria, en jaque Basta de Demoler está pidiendo al gobierno porteño que se preserve la fachada, en función de su valor arquitectónico y por su carácter emblemático para la actividad teatral, y que construyan una sala similar a la que funcionó en otros tiempos. "A este teatro sólo lo defendemos por presión de los vecinos, de los actores y de la gente de la cultura, porque la especulación inmobiliaria no repara en estas cosas", agregó Pusso. Paralelamente, Héctor Bidonde, quien acaba de dejar su cargo como legislador porteño, presentó el miércoles una declaración ante sus pares que dice que "demoler al Picadero constituiría un atentado cultural". Bidonde, presente en el acto, contó que dicho informe fue votado en la legislatura al otro día por unanimidad. "Para construir, no hace falta demoler" fue otra de las consignas que se hicieron oír. "Teatro Abierto forma parte de nuestro pasado y al pasado hay que mostrarlo, hay que amarlo", apuntó Villanueva Cosse. Si bien la convocatoria contó con una nutrida presencia de la comunidad teatral, no asistió ningún funcionario del gobierno porteño (sea saliente o entrante). A lo sumo, el único que estuvo allí fue Gustavo López, actual presidente del Sistema Nacional de Medios Públicos. El Picadero nació en julio de 1980. Sobre un edificio de una antigua fábrica de bujías diseñado en 1926, los nuevos propietarios tomaron como idea principal la de una carpa de circo. Por su espíritu vocacional e independiente en 1981 fue elegido como sede del ciclo Teatro Abierto, la más contundente manifestación teatral contra la dictadura. Pero la respuesta del aparato opresor no tardó en hacerse oír. El 6 de agosto de ese año tres bombas incendiarias destruyeron por completo a la sala. Rápidamente, Carlos Rottemberg ofreció trasladar la movida al Tabarís. Allí el ciclo pudo continuar alcanzando una repercusión insospechada. Y se convirtió en hito, en marca, en señal de referencia. Lázaro Droznes alquiló la sala en 1986 e instaló allí un estudio de televisión. Adquirió el Picadero, en 1991, y en julio de 2001, la sala reabrió bajo la dirección artística de Hugo Midón. Con un acto que contó con la presencia de funcionarios y teatristas fue una noche de fiesta, recuerdos y homenajes. Pero esa gestión fue un fracaso y la sala cerró al poco tiempo. Desde hace años, el Picadero estuvo cerrado hasta que lo vendieron. Un día, no hace mucho, alguien avisó a la gente de Basta de Demoler que había un cartel de demolición. Y se armó la rueda: fulano llamo a mengano, mengano presentó un recurso de amparo, mientras otro escribía una gacetilla de prensa y otro hacía más llamados y otro presentaba un declaración en la Legislatura y otro escribía unas líneas en un diario y otro prendía un grabador y otro enviaba más e-mails. Así se armó la cadena y el susurro se convirtió en grito: ¿alguien escuchará? Mientras tanto, una duda circulaba la noche del viernes: ¿quién hará cumplir la ley? Alejandro Cruz
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