"Me dirijo a Usted como responsable del patrimonio histórico, artístico y natural de la Comunidad de Madrid, para que reconozca al teatro Albéniz como De Interés Cultural, por el inmenso valor que ha tenido en el teatro madrileño en los últimos decenios, y así evitar que sea derribado con fines comerciales"
nOMBRE, dni Y PROFESIÓN
SE ENVÍA A: atencionalciudadano@madrid.org
Asunto: Departamento de Patrimonio
CON COPIA A : albenizteatro@mixmail.com para contabilizar las copias
Y A: info.patrimonio@mcu.es para que llegue copia al ministerio de cultura
GRACIAS
21.11.07
ADIÓS AL GRAN FERNANDO FERNÁN GÓMEZ

Nunca olvidaremos a Fernando Fernán Gómez, escondido en el Guardarropa del teatro Albéniz, para huir de la pesadez de los que le perseguían y entrevistaban por todas partes.
Fernando Fernán Gómez fue un actor colosal y un gran hombre que jamás se olvidó del Albéniz, nos dio su apoyo, él y su mujer, y tuvieron las más cálidas palabras cuando murió teresa Vico también.
Yo he visto el escenario de madera de los teatros de las provincias, en gira con él, manchados por las gotas de sudor cuando interpretaba la escena con el comendador en "El Alcalde de Zalamea".
eRA UNA PERSONA ÍNTEGRA Y CABAL,
NUNCA SE LE OLVIDARÁ EN LA MEMORIA TEATRAL DE ESTE PAÍS
UN BESO ENORME A EMMA COHEN DE LA PLATAFORMA DE AYUDA AL ALBÉNIZ
20.11.07
SALIMOS A LA CALLE EL DÍA 22:

Amigos del Albéniz, os esperamos el jueves día 22, a las 11,30, en la Puerta del Sol, frente al edificio de la Comunidad de Madrid -cruzando en frente, pues seguramente no nos dejarán estar en la puerta- para pedir la salvación del teatro y del patrimonio cultural de Madrid, sus cines,las casas de sus poetas y todos sus edificios que acogen nuestra cultura.
OS ESPERAMOS
PLATAFORMA DE AYUDA AL TEATRO ALBÉNIZ
19.11.07
VUELVE AL TEATRO, por Alejandro Cabranes
Las calles de Madrid están de enhorabuena. Eso parece porque celebran la existencia del teatro, empleando las farolas para incluir publicidad. “Vuelve al teatro” dicen. Nos insta a regresar, evocando épocas maravillosas. Todo indica que el ayuntamiento y la comunidad son grandes abanderados de las artes. Más las apariencias encubren una triste realidad: tal propaganda forma parte de una gran mascarada en estos días en los que Esperanza Aguirre ha anunciado que los teatros del Canal serán públicos, pero gestionados por entidades privadas para asegurar un mejor funcionamiento económico. Impone pues su mismo modelo en cuestiones educacionales –a su paso por el ministerio me remito- a las culturales. “Madrid es la capital teatral, y eso es un atractivo inmerso a la ciudad” se ha justificado. Dejando al margen ese menosprecio involuntario a propuestas que raramente llegan a la capital simplemente porque procedían de compañías autonómicas, ¿debemos creer que Esperanza va a homologar el nivel cultural de Madrid con el de París? Yo no lo sé, pero ya en 1993 protagonizó la privatización del Teatro en la capital.
No se trata de arremeter contra el teatro comercial porque este presenta propuestas de todos tipos (brillantes, buenos, correctos, flojos, mediocres), pero sí defender un espacio público que permita a los ciudadanos disponer por un precio asequible una cierta cultura teatral. ¿Para qué la quieren? Pues ni más ni menos que para poder reflexionar sobre sí mismos, y los problemas actuales de la sociedad a veces evocada, a través de la representación de épocas pretéritas. El teatro básicamente se define por su carácter popular, y sus espectadores disfrutan de un poder adquisitivo muy distinto entre sí. La titularidad pública acarrea en primer lugar la defensa de la calidad como un bien (servicio) cultural que es, sin arrastrar pérdidas económicas, pero a la vez apostando por la diversidad, acogiendo tanto a la última vanguardia como a propuestas más clásicas en las formas. En cambio la gestión privada prioriza la optimización de los beneficios sobre cualquier otra consideración y, mal que pese, en cuestiones culturales sólo admitiría una programación unidireccional, con formas de representación de patrón similar, masificando así la oferta y por tanto desnutriendo cualquier tipo de debate. Cuando se anima a regresar a las tablas, por tanto según el modelo Aguirre el espectador se convertiría sobre todo en un cliente que ayuda a mantener un negocio. ¿Esperanza de verdad va a transformar Madrid en el paraíso de las artes? Yo no lo sé, pero mal camino llevamos andado cuando en su legislatura la comunidad no compró el Teatro Albéniz para remodelarlo cuando este perdió su protección jurídica oficial.
La impunidad con la que se derriba un bien cultural como el Albéniz para sustituirlo por un centro comercial revela un hecho certero: se despoja de vida artística al centro de la ciudad para llevarla a lugares más apartados las representaciones. Al animar al espectador a regresar al teatro, en el fondo no sólo se le ofrece ser un socio más de la nueva Atenas; sino que se le demanda el esfuerzo de ir a lugares de la ciudad más periféricos, apartados del mundanal ruido, y que podrían ser el equivalente directo del “Gritadero” al que Susi Sánchez y Consuelo Trujillo se dirigían en una reciente obra teatral para desahogarse del estrés cotidiano. Nuestro Broadway particular se diversificará en múltiples calles madrileñas, imposibilitando quizás la opción de “improvisar” planes y entrar a ver una obra, que a partir de ahora siempre se determinará verla con tiempo de anticipación. De ahí nace la inutilidad de la propaganda: la gente que ha ido al teatro no le hace falta volver, porque nunca “lo ha abandonado” del todo. ¿Debemos por tanto creer que este teatro concertado será un complemento del privado, y no su prolongación? Yo no lo sé, pero cuando la mayoría de las fotos escogidas para la propaganda proceden de teatros no públicos algo no casa en las declaraciones de intenciones.
Ese traslado la vida cultural a la periferia, esa concepción del centro de la ciudad como únicamente un conglomerado de macrosuperficies, ese empeño por masificar la cultura, esa dejadez hacia auténticos monumentos públicos como en el Albeniz (sin incidir en hechos sospechosos como el que un familiar de la presidenta de la comunidad diseñase los planos del centro que el Grupo Monteverde va a poner a su lugar), no obedecen desde luego a un interés por la vida del teatro y que por tanto esa publicidad sólo es una proyección políticamente correcta de una campaña política para lavar la imagen de la comunidad. Y sólo se precisa cuando la discrepancia y las maniobras apestan de tal manera que la necesidad de perfumar el ambiente resulte imperiosa, sobre cuando la culpabilidad está a punto de ser demostrada más allá de toda duda razonable. ¿De verdad el programa del PP es crear “un gran complejo al servicio de la danza y el teatro”? Yo no lo sé, pero en 1993 la presidenta protagonizó la privatización de la vida cultural de la capital. ¾ Alejandro Cabranes Rubio
No se trata de arremeter contra el teatro comercial porque este presenta propuestas de todos tipos (brillantes, buenos, correctos, flojos, mediocres), pero sí defender un espacio público que permita a los ciudadanos disponer por un precio asequible una cierta cultura teatral. ¿Para qué la quieren? Pues ni más ni menos que para poder reflexionar sobre sí mismos, y los problemas actuales de la sociedad a veces evocada, a través de la representación de épocas pretéritas. El teatro básicamente se define por su carácter popular, y sus espectadores disfrutan de un poder adquisitivo muy distinto entre sí. La titularidad pública acarrea en primer lugar la defensa de la calidad como un bien (servicio) cultural que es, sin arrastrar pérdidas económicas, pero a la vez apostando por la diversidad, acogiendo tanto a la última vanguardia como a propuestas más clásicas en las formas. En cambio la gestión privada prioriza la optimización de los beneficios sobre cualquier otra consideración y, mal que pese, en cuestiones culturales sólo admitiría una programación unidireccional, con formas de representación de patrón similar, masificando así la oferta y por tanto desnutriendo cualquier tipo de debate. Cuando se anima a regresar a las tablas, por tanto según el modelo Aguirre el espectador se convertiría sobre todo en un cliente que ayuda a mantener un negocio. ¿Esperanza de verdad va a transformar Madrid en el paraíso de las artes? Yo no lo sé, pero mal camino llevamos andado cuando en su legislatura la comunidad no compró el Teatro Albéniz para remodelarlo cuando este perdió su protección jurídica oficial.
La impunidad con la que se derriba un bien cultural como el Albéniz para sustituirlo por un centro comercial revela un hecho certero: se despoja de vida artística al centro de la ciudad para llevarla a lugares más apartados las representaciones. Al animar al espectador a regresar al teatro, en el fondo no sólo se le ofrece ser un socio más de la nueva Atenas; sino que se le demanda el esfuerzo de ir a lugares de la ciudad más periféricos, apartados del mundanal ruido, y que podrían ser el equivalente directo del “Gritadero” al que Susi Sánchez y Consuelo Trujillo se dirigían en una reciente obra teatral para desahogarse del estrés cotidiano. Nuestro Broadway particular se diversificará en múltiples calles madrileñas, imposibilitando quizás la opción de “improvisar” planes y entrar a ver una obra, que a partir de ahora siempre se determinará verla con tiempo de anticipación. De ahí nace la inutilidad de la propaganda: la gente que ha ido al teatro no le hace falta volver, porque nunca “lo ha abandonado” del todo. ¿Debemos por tanto creer que este teatro concertado será un complemento del privado, y no su prolongación? Yo no lo sé, pero cuando la mayoría de las fotos escogidas para la propaganda proceden de teatros no públicos algo no casa en las declaraciones de intenciones.
Ese traslado la vida cultural a la periferia, esa concepción del centro de la ciudad como únicamente un conglomerado de macrosuperficies, ese empeño por masificar la cultura, esa dejadez hacia auténticos monumentos públicos como en el Albeniz (sin incidir en hechos sospechosos como el que un familiar de la presidenta de la comunidad diseñase los planos del centro que el Grupo Monteverde va a poner a su lugar), no obedecen desde luego a un interés por la vida del teatro y que por tanto esa publicidad sólo es una proyección políticamente correcta de una campaña política para lavar la imagen de la comunidad. Y sólo se precisa cuando la discrepancia y las maniobras apestan de tal manera que la necesidad de perfumar el ambiente resulte imperiosa, sobre cuando la culpabilidad está a punto de ser demostrada más allá de toda duda razonable. ¿De verdad el programa del PP es crear “un gran complejo al servicio de la danza y el teatro”? Yo no lo sé, pero en 1993 la presidenta protagonizó la privatización de la vida cultural de la capital. ¾ Alejandro Cabranes Rubio
8.11.07
¿QUIERES AYUDARNOS? ENVÍA ESTA CARTA
"ME DIRIJO A USTED COMO RESPONSABLE DEL PATRIMONIO HISTÓRICO, ARTÍSTICO Y NATURAL DE LA COMUNIDAD DE MADRID, PARA PEDIR QUE EL TEATRO ALBÉNIZ DE LA COMUNIDAD DE MADRID SEA DECLARADO BIEN DE INTERÉS CULTURAL POR SU INMENSO VALOR ARTÍSTICO Y CULTURAL Y POR LA RIQUEZA CULTURAL QUE ATESORA EN LA FUNCIÓN QUE VIENE DESARROLLANDO EN EL CENTRO DE MADRID DESDE HACE 21 AÑOS, Y ASÍ SEA SALVADO DE LA DEMOLICIÓN"
NOMBRE Y APELLIDOS, DNI Y PROFESIÓN
ENVÍALA A: atencionalciudadano@madrid.org,
Y A: info.patrimonio@mcu.es
CON COPIA A: albenizteatro@mixmail.com
PARA QUE CONTABILICEMOS LAS FIRMAS
YA SOMOS 6300 AMIGOS DEL ALBÉNIZ
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YA SOMOS 6300 AMIGOS DEL ALBÉNIZ
¡¡¡APOYAMOS EL CANAL, PERO SALVEMOS EL ALBÉNIZ!!!
Ayer tarde la Plataforma de Ayuda a Juan Navarro Baldeweg nos pidió nuestro apoyo para este arquitecto en el trato inmerecido que la Comunidad de Madrid le ha dado en las últimas semanas.
Nosotros siempre hemos mostrado en medios y declraciones nuestro apoyo a este arquitecto y nuestro deseo de que el Teatro del Canal sea un buen teatro en Madrid.
También hemos afirmado siempre que la obra del Teatro del Canal nos parece desmedida, en presupuesto y en ambición, y que una política de cuidar más los teatros de Madrid y apoyar menos las obras faraónicas que pasan de 200 ó 300 millones de euros es urgente.
La Cultura de Madrid se está diluyendo en proyectos fastuosos que no tienen raíz popular de acogida en los ciudadanos y que se abandonan los teatros y los cines de nuestras barriadas y arterias principales.
Queremos mostrar nuestro desacuerdo con una postura de intelectuales y artistas que es cada vez más volandera e inconstante, amiga de actos simbólicos de un día e incapaz de salvaguardar verdaderamente la Cultura teatral de Madrid.
Nuestra indignación va contra los políticos y órganos de decisión sobre protección a teatros como el Albéniz. Pero también contra toda la clase intelectual y cultural que está permitiendo que desaparezca el patrimonio cultural y teatral de la ciudad.
Necesitamos que arquitectos como Juan Navarro Baldeweg construyan sus teatros, pero que salgan a defender también los teatros históricos de Madrid, los cines emblemáticos, los entornos de identidad en Madrid.
Plataforma de Ayuda al teatro Albéniz
Nosotros siempre hemos mostrado en medios y declraciones nuestro apoyo a este arquitecto y nuestro deseo de que el Teatro del Canal sea un buen teatro en Madrid.
También hemos afirmado siempre que la obra del Teatro del Canal nos parece desmedida, en presupuesto y en ambición, y que una política de cuidar más los teatros de Madrid y apoyar menos las obras faraónicas que pasan de 200 ó 300 millones de euros es urgente.
La Cultura de Madrid se está diluyendo en proyectos fastuosos que no tienen raíz popular de acogida en los ciudadanos y que se abandonan los teatros y los cines de nuestras barriadas y arterias principales.
Queremos mostrar nuestro desacuerdo con una postura de intelectuales y artistas que es cada vez más volandera e inconstante, amiga de actos simbólicos de un día e incapaz de salvaguardar verdaderamente la Cultura teatral de Madrid.
Nuestra indignación va contra los políticos y órganos de decisión sobre protección a teatros como el Albéniz. Pero también contra toda la clase intelectual y cultural que está permitiendo que desaparezca el patrimonio cultural y teatral de la ciudad.
Necesitamos que arquitectos como Juan Navarro Baldeweg construyan sus teatros, pero que salgan a defender también los teatros históricos de Madrid, los cines emblemáticos, los entornos de identidad en Madrid.
Plataforma de Ayuda al teatro Albéniz
7.11.07
COMUNICADO DE LA PLATAFORMA:
Estimados Amigos:
Ante la Convocatoria para el miércoles día 7 de noviembre, de una Manifestación Para Salvar el Teatro del Canal, la Plataforma de Ayuda al teatro Albéniz quiere recordar a medios y ciudadanos
Que el Teatro del Canal se construyó y se construye para demoler el Teatro Albéniz.
Que el Teatro del Canal no está en peligro, lo que peligra es el contrato de su Arquitecto.
Que una manifestación para salvar el contrato del Arquitecto del teatro del Canal no puede equipararse al movimiento ciudadano para salvar el teatro Albéniz de su demolición.
Y que convocar una Manifestación como la de hoy ante el Teatro del Canal es en estos momentos una Cortina de Humo que esconde intereses políticos o culturales particulares y que Favorece el Olvido del Asunto Grave, que es la Futura Demolición del Albéniz.
El Teatro del Canal no será Demolido. El Albéniz sí.
Plataforma de Ayuda al teatro Albéniz
Ante la Convocatoria para el miércoles día 7 de noviembre, de una Manifestación Para Salvar el Teatro del Canal, la Plataforma de Ayuda al teatro Albéniz quiere recordar a medios y ciudadanos
Que el Teatro del Canal se construyó y se construye para demoler el Teatro Albéniz.
Que el Teatro del Canal no está en peligro, lo que peligra es el contrato de su Arquitecto.
Que una manifestación para salvar el contrato del Arquitecto del teatro del Canal no puede equipararse al movimiento ciudadano para salvar el teatro Albéniz de su demolición.
Y que convocar una Manifestación como la de hoy ante el Teatro del Canal es en estos momentos una Cortina de Humo que esconde intereses políticos o culturales particulares y que Favorece el Olvido del Asunto Grave, que es la Futura Demolición del Albéniz.
El Teatro del Canal no será Demolido. El Albéniz sí.
Plataforma de Ayuda al teatro Albéniz
EUROPA PRESS, MADRID DIARIO, ADN, ESTRELLA DIGITAL, YAHOO, Y MUCHOS OTROS INFORMARON AYER:
recurso contencioso en diciembre
MADRID, 5 Nov. (EUROPA PRESS) -
La Plataforma de Ayuda al teatro Albéniz presentará un recurso contencioso en el próximo mes de diciembre. Con esta medida, la asociación quiere responder al análisis de la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid en el que se decidió que no procedía examinar el valor del teatro para estudiar su valor cultural. Este examen es indispensable para que se inicie un expediente de declaración de BIC (Bien de Interés Cultural), precisamente lo que busca la Plataforma.
El pasado 17 de mayo de 2007 la Plataforma solicitó la declaración BIC para el Teatro Albéniz. La petición fue resuelta con una negativa por Javier Hernández Martínez, entonces Director General de Patrimonio Histórico. Contra esa decisión, la Plataforma interpuso recurso de alzada en pasado mes de julio, con el resultado de una segunda negativa por parte de la Consejería de Cultura.
En este último comunicado, emitido por el Consejero de Cultura, Santiago Fisas, y avalado por la Secretaría General Técnica de la Comunidad de Madrid se afirmaba que la decisión de no abrir el trámite de BIC fue fundada y legal y que, por eso, no hicieron falta los dictámenes de los organismos especializados. El recurso contencioso que la Plataforma interpondrá en diciembre es el siguiente paso de esta batalla legal.
MADRID, 5 Nov. (EUROPA PRESS) -
La Plataforma de Ayuda al teatro Albéniz presentará un recurso contencioso en el próximo mes de diciembre. Con esta medida, la asociación quiere responder al análisis de la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid en el que se decidió que no procedía examinar el valor del teatro para estudiar su valor cultural. Este examen es indispensable para que se inicie un expediente de declaración de BIC (Bien de Interés Cultural), precisamente lo que busca la Plataforma.
El pasado 17 de mayo de 2007 la Plataforma solicitó la declaración BIC para el Teatro Albéniz. La petición fue resuelta con una negativa por Javier Hernández Martínez, entonces Director General de Patrimonio Histórico. Contra esa decisión, la Plataforma interpuso recurso de alzada en pasado mes de julio, con el resultado de una segunda negativa por parte de la Consejería de Cultura.
En este último comunicado, emitido por el Consejero de Cultura, Santiago Fisas, y avalado por la Secretaría General Técnica de la Comunidad de Madrid se afirmaba que la decisión de no abrir el trámite de BIC fue fundada y legal y que, por eso, no hicieron falta los dictámenes de los organismos especializados. El recurso contencioso que la Plataforma interpondrá en diciembre es el siguiente paso de esta batalla legal.
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