30.4.07

LA GALA DE LA DANZA EN EL ALBÉNIZ. LOS BAILARINES CON EL ALBÉNIZ



"Tengo una pregunta para usted, Sra. Esperanza:
Ayer se celebró la Gala del Teatro Albéniz, en el que el propio Teatro recibió el premio Zapato Rojo. La Gala se convirtió, aunque de forma comedida y elegante, en un alegato a favor de la continuidaddel espacio escénico del emblemático Teatro, amenazado con su pronta desaparicióncon fines puramente especulativos.Como fotógrafo del evento, dejo esta imagen y se la envío a los responsables de la Comunidad y del Ayto.,junto con alguna pregunta que me gustaría respondiesen, ya que están en campaña electoraly quizá tengan (ahora) un minuto para atender asuntos culturales...¿Esta es la foto que debería recordarse del Dia de la Danza 2007 en el Teatro Albéniz?"
Jesús Vanillas

Estrenos en el Albéniz - El Sueño de una Noche de Verano






No se le puede negar coherencia interna a directora teatral Tamzin Townsed. En El método Gronhölm obtiene el perfil de un sujeto que por sus prejuicios y egoísmo ha apartado de su vida a su familia. En Gorda un hombre se queda solo y no asume su afecto por el rechazo que provoca su pareja entre sus compañeros de trabajo. En Donde pongo la cabeza la falta de amor de la infancia provoca un comportamiento injustificable y brutal de un hombre (interpretado por un memorable Jorge Bosch) hasta el punto de que en sus relaciones de adulto adopta una actitud posesiva y maltratadota que ahoga en la soledad a su mujer… Hay en las tres piezas un estudio sobre la imposibilidad de amar y tener lazos afectivos sólidos. Pero no sólo ello.

El método Gronhölm da la vuelta a su propia estructura dramática para desmentir buena parte de las acciones que han acontecido durante su desarrollo, para curiosamente destapar mucha verdad. En Gorda, el protagonista se empeña en ocultar su relación. Y finalmente en Donde pongo la cabeza un sueño preludia el fin de la obra, introduciendo en ella algo de fantasia: el teatro es una mentira que todo lo puede transformar.


En esas circunstancias su adaptación de El sueño de una noche de verano profundiza notablemente ambos acervos temáticos. La obra se presta a ello: el mundo de las hadas y los duendes –gobernado por Oberón y Titania- posibilita la liberación de los sentimientos reprimidos, allana el camino hacia la aceptación de realidades que los personajes se niegan a aceptar. Así lo entendieron Ingmar Bergman y Woody Allen en dos estupendas películas que homenajean el espíritu de la obra: Sonrisas de una noche de verano (1956) y La comedia sexual de una noche de verano (1983). La fantasía queda contrapuesta por la opresora realidad. Ahora bien, la adaptación de Towsend trabaja menos una atmósfera de ensueño que el lado más risueño de la función para acercarla a la cultura mediterránea. Y aquí hallamos una clave para entender la versión: la función es la representación de un autor anglosajón dirigida por una compatriota afincada en otra cultura, la visión de alguien que comparte rasgos de dos mentalidades contrapuestas.

Esas dobles dualidades quedan definidas al inicio en los primeros minutos: el escenario está bañado en un verde intenso que ilumina a todos los personajes que se mueven de un lado al otro de la tabla. Esos desplazamientos contrastan con la quietud de lo que viene a continuación: Egeo (Chiqui Maya) se queja ante su señor Teseo (Asier Etxeandia) de la desobediencia de su hija Hernia (muy simpática Claudia Giráldez), quien ama a Lisandro (Alfonso Begara) y no a su prometido Demetrio (Javier Godino). Los actores se disponen de forma triangular: los lazos amorosos los unen en una composición geométrica de la que forman parte. Teseo complace a Egeo y en la siguiente escena Lisandro y Hernia permanecen arrodillados (una expresión correcta de su humillación) y deciden huir al bosque (al mundo de las hadas): Helena (Nur Al Levi) los escucha y piensa delatarlos ante Demetrio, quien no la corresponde amorosamente. En ese momento el telón cae y ya se abre un espacio alternativo; entran en un mundo donde todo es posible… En el los violenes y la guitarra se convierten en expresiones del amor a veces también contrapuestas: y de esa manera se produce una dualidad más.

El mundo de las hadas queda escenificado en la proa de un barco, en la que Oberón permanece de pie con firmeza…como si fuese el capitán de un navío que viajA a lugares que no existen en los mapas… Frente a la quietud escénica del prólogo, regresa el movimiento a la puesta en escena ya que los sentimientos se desatan… Así ocurre a Oberón quien se enfrenta a su amada Titania (Alba Flores) y la intenta dominar, sin conseguirlo al principio: se tumba incluso encima de ella como si fuese a penetrarla; pero Titania da la vuelta a la situación y es ella quien acaba sentándose sobre su pecho: la inversión de la realidad se representa a través de la inversión del movimiento escénico… Se impone lo sobrenatural, lo mágico: Oberón tira de hilos invisibles que inicialmente hacen retroceder a Titania en su postura. Su enfrentamiento vital se traduce en su propia disposición en el espacio escénico: discuten frente a frente y tras ellos se esconden sus subordinados, el duende Robin (Eduardo Maya: un feliz descubrimiento), y las hadas…

La falta de estabilidad de los actores en los personajes, incapaces de permanecer quietos, alcanza tanto a mortales como a los seres que habitan el bosque… Demetrio sale del escenario huyendo de Helena, como si quisiera evaporarse… Mientras en segundo término Oberón observa y ordena a Robin que lo hechice para que se enamore de la desgraciada; con la mala fortuna de que el duende confunde a Demetrio con Lisandro, quedando ambos prendados de Helena…. Y es entonces cuando el movimiento, el desenfreno, adquiere tal fuerza que la música irrumpe en la obra con fuerza. Es de agradecer en ese sentido que los números musicales estén muy bien integrados en el conjunto y que obedezcan sobre todo a la necesidad de los personajes de bailar y cantar. Hay tres ejemplos particularmente notables: Oberón se desahoga cantando mientras un intenso rojo lo ilumina recrudeciendo su ira; Lisandro y Demetrio cantan un tango (muy bien interpretado por Javier Godino y Alfonso Begara), la expresión de la inesperada pasión que sienten por Helena; una rumba puntúa las acciones de Robin cuando intenta deshacer el entuerto que el ha creado y todos los personajes se persiguen cegados simbólicamente por la niebla…

Hay en esta versión de El sueño de una noche de verano agilidad, ideas brillantes de puesta en escena (cf. notable la forma de insinuar cómo Demetrio y Lisandro han quedado en medio de una pelea entre Helena y Hernia) y sobre todo dos hallazgos que dicen mucho a favor de la inteligencia de la representación. El primero de ellos reside en el hecho de que Asier Etxeandia interprete (con la garra habitual en él) tanto a Teseo como Oberón; los dos hombres que rigen dos mundos distintos; donde uno representa la grisura y la ausencia de imaginación; el otro llena de vida a la existencia…El segundo es aprovechar la presencia de los cómicos que también presenciaron los acontecimientos de esa noche mágica para reírse un poco de la propia obra y la exaltación de los sentimientos. Quizás el conjunto sea a veces precipitado (aunque a ello contribuya la ligereza del texto), pero en todo caso un ejemplo de cómo se puede adaptar un clásico sin dejar de ser fiel así mismo y alejar al género musical de cualquier tipo de pobreza intelectual. Porque hablar de la distorsión de la realidad y el amor no correspondido nunca se puede considerar una flaqueza.
¿Podrá el teatro Albeniz, en el que se representa la obra, recuperar también su magia tras los tristes sucesos relacionados con él?
¾ Alejandro Cabranes Rubio.

26.4.07

EL ALBÉNIZ Y EL MUNDO DE LA DANZA:


Queridos todos, Un año más el Teatro Albéniz será la sede -quizás por última y triste vez- de la Gala del Día Internacional de la Danza. Una Gala en la que quienes prentenden apoyar el "teatro" "que se construya en su lugar", es decir, quienes ya han negociado a la baja sus despojos, tienen el cinismo de otorgarle el "Zapato Rojo". Sería el momento idóneo para demostrar a quienes de tal modo obran que no cuentan con el apoyo de las bases, es decir, de los ciudadanos de Madrid.Oportunidad única, ya que al celebrarse elecciones cada cuatro años, es este un tema que atañe directamente a su a su futuro. Y esto en más de un sentido. Si la ciudadanía madrileña consiente a un pol´lítico -sea del signo que fuere- el incumplimiento de un compromiso electoral con alevosía y premeditación, la información que transmite es: Somos tan vulnerables, tan pusilánimes, y tan débiles que podéis hacer lo que queráis con nosotros, y mediante nuesra apatía os invitamos a que obreis de tal modo que continúe nuestra indignidad de modo geométricamente ascendente. Adelante, no tengáis remordimientos en machacarnos cada vez mas: nos lo merecemos. ¿Algún o algunos ciudadanos de Madrid tendrá o tendrán el valor de hacer algo por detener esta situación? La del Teatro Albéniz y la de su dignidad como ciudadanos.

El Albéniz sigue batiendo record de lecturas: Ya van prácticamente 45.000 lecturas en los foros de Fotoescena y Eter.
Reflexionemos, sopesemos y pensemos bien en lo que significa el Teatro Albéniz tanto real como metafóricamente, y actuemos con coherencia para que sea el precedente en que apoyarnos de cara a otras muchas causas pendientes.

Un saludo a todos,


María José Ruiz

2.4.07

El Teatro Albéniz, BIEN DE INTERÉS CULTURAL




Amigos del Albéniz: el año pasado, por estas fechas, iniciamos la lucha para salvar un teatro que es el símbolo de la cultura madrileña de los últimos lustros.


En muy pocos días se inició un movimiento que es el orgullo de muchas personas que integran el mundo de la cultura y el arte de Madrid y de otras partes de España.


Echad un vistazo atrás en el tiempo y veréis que el Movimiento por la Salvación del Albéniz fue de las pocas cosas realmente dignas de recuerdo que han pasado en los últimos años en esta ciudad, en el plano cultural y ciudadano.


Entonces pedimos, con las primeras 4000 firmas, que el Albéniz fuera declarado Bien de Interés Cultural. Así podríamos salvarlo de la demolición.


Lo cierto es que no han hecho ni caso. ¿Pero quién se atreve a cargarse hoy el teatro Albéniz?


Pero vamos a seguir pidiendo lo mismo, esta vez con argumentos de más autoridad, con más razón jurídica. Ya no somos 4000, sino más de 6100 personas que han pedido que el teatro Albéniz sea salvado de quienes se aprovechan de él y al mismo tiempo quieren acabar con él.



TEATRO ALBÉNIZ, BIEN DE INTERÉS CULTURAL EN MADRID


Plataforma de Amigos del Teatro Albéniz